Thursday, April 24, 2008

Pimientos

Escribo un breve post para contar el resultado de mi experimento con los pimientos rellenos. Muchas gracias a Marta y a Novata por sus ideas: a continuación, detallo cómo los hice yo y qué tal me salieron.
Para el relleno sofreí una cebolla y un tomate cortado a cuadraditos. Le añadí sal, curry y pimienta negra, y después rehogué el arroz durante un ratito, hasta que se puso transparente. Añadí la cantidad correspondiente de caldo vegetal y dejé que se cociera. Utilicé arroz Brillante para que no se me pasara depués al ponerlo al horno; no sé qué tal saldrá con el normal.
Luego rellené tres pimientos rojos y los puse en una bandeja de hornos con sal, pimienta y un chorrito de aceite por encima. Tardan algo, pero tampoco mucho (media horita o así), y hay que darles vueltas de vez en cuando para que no se hagan sólo por un lado. No sé cuál es exactamente la temperatura a la que hay que ponerlos, porque mi horno no tiene indicador de los grados a los que está, pero es cuestión de ir probando… yo empecé al mínimo y luego lo subí un poco para que tardaran menos.
El resultado es delicioso, y resulta genial para aprovechar restos de arroz o de casi cualquier cosa :d
Completamos la comida con una ensalada de lechuga, tomate, maíz, brotes de soja, zanahoria, cebolleta, pepinillos y algo de patata cocida (ahí es nada), aliñada con sal, pimienta, orégano, vinagre de manzana y aceite.
(Y luego somos los vegetarianos los que comemos mal…).

¿Qué consejos darías a un nuevo vegetariano?

Esta es la pregunta que hay ahora mismo lanzada aquí. Entre las respuestas que va dejando la gente, he encontrado este texto de Andoni Sanz, que me ha dado amablemente su permiso para colgarlo aquí y compartirlo con vosotros. Que lo disfrutéis.

Que se informe de quién ha sido vegetariano a lo largo de la historia. Que vea vídeos de matanzas de animales. Que medite sobre lo que de verdad es un cocido madrileño y lo extrapole. Que esté dispuesto al sacrificio inicial. Que dé dos gritos bien dados en un momento dado. Que duerma más y beba más agua. Que se congratule. Que aprenda el poder de la indiferencia. Que se imagine como una montaña. Que entienda el poder de las minorías. Que aprenda a respirar hondo. Que enfríe la cabeza y caliente el corazón. Que aprenda a ser mordaz cuando se requiera. Que sepa qué tiene bajo la piel y cómo funciona. Que empiece a escuchar a su cuerpo. Que entienda que en 7 años será otro. Que se prepare para ser una persona mejor. Que lo complemente con gimnasia, yoga, pilates o lo que sea. Que aprenda a decir no. Que aprenda a dedicarse tiempo a sí mismo. Que aprenda la diferencia entre tener un camino y ser un morlock. Que tenga confianza en la vida. Que tenga confianza en sí mismo. Que se ría de él mismo. Que se ría de los demás. Que se vea a sí mismo más grande cuando le critiquen. Que ayude a los demás. Que se ayude a sí mismo. Que no se coma la cabeza. Que no se coma la cabeza de otros. Que sea práctico. Que sea entregado. Que sepa quién es Buda y lo que dijo al respecto. Que…

PD: ¿Alguien tiene alguna receta rica de pimientos rojos rellenos? Es que tengo varios en mi casa y no sé qué hacer con ellos. ¡Gracias!

Posted by bestiario47 in 19:08:16 | Permalink | No Comments »

Libros de cocina

Con los libros de cocina me pasa como con las libretas: me encantan, pero acabo comprándolos y utilizándolos muy poco. El otro día, sin embargo, encontré uno que creo que me va a ser muy útil: Cocina Vegetariana. Grandes Recetas. Tiene muchísimas recetas con fotos a color y muy bien explicadas, y lo conseguí por 10 euros en la semana fantástica del Corte Inglés. Al principio no me fié mucho, porque es inglés y bueno, ya se sabe que los ingleses no son los mejores cocineros del mundo… Pero echándole un vistazo a las recetas vi que se trataba sobre todo de cocina extranjera (principalmente asiática), y que parecían platos sencillos, variados y parecidos al tipo de cocina que hago yo.
El otro día Andrés, Aldery y yo lo inauguramos con una receta muy rica que, sin embargo, no deja de ser una variación de las Lentejas de Mariana que os he mencionado en más de una ocasión. Aquí la diferencia es la siguiente: se emplean como verduras de acompañamiento la omnipresente cebolla, pimientos rojos y amarillos, judías verdes y mazorquitas de maíz. Se rehoga todo bien en una sartén (unos diez minutos) y luego se le echa un vasito de caldo vegetal y se remueve hasta que se haya consumido. Por último se añaden las lentejas y ¡novedad! MIEL. Puesto que tuve la suerte de contar con un maestro especiero donde los haya, innovamos un poco con los condimentos y le echamos canela, comino y pimienta negra . El contraste de sabores es absolutamente delicioso.
Como siempre, que aproveche, y comentadme algo, que está esto muy desanimado últimamente… O voy a tener que poner un par de declaraciones polémicas en plan “definitivamente, los vegetarianos somos superiores”, para crear debate :S

No es oro todo lo vegetal

Malas noticias, chicos… me he hecho un análisis de sangre y tengo más anemia que mi abuela (esto es literal: mi Abuela está mejor que yo de hierro). He de decir que esto no tiene por qué deberse a mi dieta: antes de ser vegetariana también tenía anemia, y se me quitó tomando comprimidos de hierro… el problema es que los he dejado y claro, pasa lo que pasa. A eso se debía mi palidez cadavérica (ya decía yo).
Así que bueno, voy a tomar dos medidas fundamentales para remediarlo:
- 1. Volver a mi querido Ferogradumet durante unos meses.
- 2. Aprender más sobre nutrición y anemia para intentar solventar el problema de la forma más natural posible.

Este post termina con una recomendación: ¡hacéos análisis a menudo! Por cierto, el resto (calcio, proteínas, b12 etc, lo tengo estupendametne :D)

Posted by bestiario47 in 19:07:05 | Permalink | No Comments »

Guacamole de PK

Me voy a Granada y allí no tengo Internet, así que no sé cuánto tiempo estaré sin postear… Entre tanto, os dejo una receta buenísima de guacamole que nos hizo la PK el otro día.
Picar finito:
Un trozo de pimiento rojo.
Un poco de cebolla.
Perejil.
Ajo.
Añadir chile en polvo, un chorreón de aceite, otro de limón (mejor lima), bastante sal y un par de aguacates blanditos.
Remover con dos tenedores hasta que quede una pasta. Probar y rectificar el ingrediente deseado.
Puede tomarse con nachos, tostaditas, pitas, canapés, pan tostado, patatas (estoy empezando a salivar).
Lo que sobre (si sobra) se guarda en la nevera con el hueso del aguacate dentro, para que no se oxide.

¿Es trabajoso ser vegetariano?

Ayer cené vegano en casa de mi amigo Jose Luis: pasta con verduras y tomates al natural, alcachofas de lata con sal y limón y una ensalada de bolsa. Estaba todo delicioso y tardamos algo menos de media hora en prepararlo. La madre de Jose me preguntó por lo del vegetarianismo (de una forma, por cierto, muy respetuosa e interesada; así da gusto) y me dijo que ella se haría vegetariana si tuviera una cocinera, pero que para hacerse ella sola la comida lo veía muy trabajoso.
Yo, desde luego, le echo el mismo tiempo a la cocina desde que soy vegetariana. Ya tenía mis recetillas rápidas de estudiante y lo único que he hecho ha sido adaptarlas un poco. Me encantaría tener tiempo y poder cocinar platos más elaborados, pero creo que como bien y variado y, desde luego, no empleo más tiempo que antes frente a las sartenes.
Desde mi experiencia (que no es, ya lo sabéis, demasiado extensa) van algunos consejillos para vegetas ocupados.
1. Cocinar siempre el doble de lo que vayas a comerte y congelar la mitad.
2. Abusar de lo fresco: las ensaladas son rápidas de preparar y, según dicen, el mejor plato que podemos tomar.
3. Utilizar las legumbres precocidas: te sacarán de un apuro.
4. Si haces un sofrito, picar más verduras de las que vas a utilizar y guardarlas en el congelador o en la nevera. También puedes guardar parte del sofrito ya hecho.
5. Hacer siempre pasta, arroz etc de más y utizarlos de guarnición de la siguiente comida.
6. Probar con los potajes. Es cierto que tardan, pero sólo en cocerse: la preparación es muy sencilla, y puedes dejar que se haga mientras te ocupas de otros asuntos. Lo que te sobre, por supuesto, congélalo.
7. Reciclar las sobras, mezclarlas con nuevos ingredientes y hacer platos diferentes. Como ejemplo, un día hice unas lentejas de Mariana, por la noche Josy le echó espinacas a lo que sobraba, a las sobras de eso le añadimos arroz y porque no quedó más, que si no ya habíamos pensado en batirle un huevo…
8. Las verduras congeladas están bien de precio y hay muchas combinaciones muy buenas que puedes utilizar como base para otros platos.
9. En Mercadona (no sé en otros supermercados)también venden verdura fresca pelada y picada, lista para cocinar, que no sale muy mal de precio y te puede ahorrar mucho tiempo.
10. Para mí lo más importante es que te guste la cocina, aunque sea un poquito, y te dediques a explorar y aprender recetas nuevas. Así es como se consigue ahorrar más tiempo y dinero. Por mi parte, ya sabéis que os cuelgo aquí recetitas poco trabajosas: se puede empezar a partir de ahí.

De momento sólo se me ocurre eso… La cuestión está en cocinar con la cabeza, planificarse bien y pensar en cómo podemos aprovechar al máximo los recursos de los que disponemos. Por supuesto, también se puede vivir siendo vegetariano a base de platos precocinados, pero no es mi estilo y sale muy caro :P Lo importante es que el tiempo no es excusa para no ser respetuosos con los animales y evitar el mayor sufrimiento posible.

Posted by bestiario47 in 19:05:41 | Permalink | No Comments »

Un poema que me encanta

Refugio Nocturno

Me han contado que en Nueva York
en la esquina de la calle 26 con Broadway
se pone cada atardecer un hombre
durante los meses de invierno
y, pidiendo a los que pasan,
consigue un techo para que pase la noche
la gente desamparada que allí se reúne.

Con eso no cambia el mundo
no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos
no es ésa la forma de acortar la era de la explotación.
Pero algunos hombres tienen cama por una noche
se les abriga del viento durante toda una noche
y la nieve a ellos destinada cae en la calle.

No abandones el libro, tú que lo estás leyendo.

Algunos hombres tienen cama por una noche
se les abriga del viento durante toda una noche
y la nieve a ellos destinada cae en la calle.
Pero con eso no cambia el mundo
no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos
no es ésa la forma de acortar la era de la explotación.

Bertolt Brecht.

(Me gustaría que me dijérais qué os sugiere antes de contaros qué me sugiere a mí y por qué lo he colgado en el blog. Gracias de antemano :D)

Desayunos

Me gusta desayunar. De hecho, soy partidaria de ello hasta límites casi sectarios. Creo que hay dos tipos de personas en este mundo: los que desayunan y los que dicen “no, a mí es que por la mañana no me entra nada”. Desayunos en la cama, al aire libre, en los bares, en la facultad, con café, con tostadas, con zumo, con cereales…
Los higienistas aconsejan no ingerir más que fruta hasta el mediodía… pues bien, a mí podría venirme una legión de médicos afirmando que ese es el camino hacia la eterna juventud, y les ignoraría olímpicamente con tal de no privarme del placer de desayunar.

Algunos de mis desayunos favoritos:
- Pan integral con aceite, tomate en rodajas y tofu ahumado.
- Pan de nueces del Mercadona con mantequilla y miel.
- Pan de cereales con queso Philadelphia y mermelada de fresa.
- Weetabix con leche de soja.
- Batido de frutas (plátano, kiwi, naranja, fresas… ) con leche de almendras… este es ideal para verano.
- Bizcocho casero :d
¿Qué desayunáis vosotros?

Aprovecho este post para escribiros la auténtica receta del té moruno. Aquí en Andalucía, o al menos en Granada y en Málaga, es muy normal ir a una tetería como quien va a una cafetería. De entre todos los tés, mi favorito es sin duda el moruno: té verde con hierbabuena. Como la mujer que trabaja en mi casa es de Marruecos, nos hace, además, de unos cuscús de vicio, un té moruno 100% auténtico y buenísimo, cuya preparación os describo a continuación:
- Poner agua a hervir en un cazo(medir las tazas que queremos que salgan y añadir una de más).
- Echar dos cucharaditas de té verde por taza (sin contar la que hemos puesto de más) en una tetera moruna de latón.
- Una vez que ha hervido el agua, echar un poco en la tetera y poner ésta al fuego para que hierva unos segundos (15-20). Tirar ese agua y poner de nuevo a hervir el cazo. Esto se llama lavar el té, y hace que éste tenga menos teína y se pueda tomar más cantidad sin ponerse nervioso. También evita que amargue mucho si se lo deja reposar demasiado.
- Mezclar en la tetera con el té ya lavado una cucharada sopera de azúcar moreno (o dos pequeñas de azúcar blanquilla) por persona, y añadir un buen puñado de hierbabuena fresca.
- Cuando vuelva a hervir el agua del cazo, echar de nuevo en la tetera, remover y dejar reposar.
Se sirve de la siguiente forma: se prueba un poquito para ver que ha infusionado suficientemente, se sirve un vaso, se vuelve a echar en la tetera y ya se sirven todos los demás (esto no sé si es ritual o tiene algún sentido). Hay que echarlo desde alto para que se enfríe mientras cae. Para beberlo, se utilizan vasitos pequeños de vidrio que se cogen agarrándolos del borde con el pulgar (por arriba) y el índice (por abajo), para no quemarse.
Si preparáis y tomáis el té así quedaréis como cosmopolitas refinados xD

Si no lo vais a tomar todo de una vez, os recomiendo servirlo y guardarlo sin las hojitas de té dentro, porque si no amarga. También podéis utilizar uno de esos huevitos con agujeros para infusiones y sacarlo una vez esté a vuestro gusto.
Si no tenéis hierbabuena fresca podéis usarla seca. En ese caso, echad un par de cucharaditas por persona y lavadla junto con el té, porque si no también amarga.
En esta página podéis encontrar las propiedades que se le atribuyen al té verde. Yo lo tomo porque el café me pone muy nerviosa y porque está riquísimo :D

Posted by bestiario47 in 19:03:47 | Permalink | No Comments »

Proteína vegetal y sus derivados

Me he resuelto a escribir este post por la minipolémica que se originó el otro día en los comentarios respecto a tomar o no este tipo de alimentos. Os cuento lo que yo opino, de momento, y luego me decís vosotros, ¿ok?
Hay quien afirma (entre ellos mi madre) que es posible ser vegetariano sin necesidad de tomar esas cosas (ella dice “esas guarrerías”). Como ya os conté el otro día en los comentarios, también he oido opiniones de personas que piensan que hay algo de “malo” en comer productos vegetales con forma animal. Yo estoy a favor de las carnes vegetales por varios motivos:
1. Opino que, por mucho que seamos ovolactos, somos conscientes de que la leche y los huevos también acarrean su parte de sufrimiento y de explotación y, por tanto, no podemos dejar de comer carne con toda nuestra buena intención y abalanzarnos sobre el queso y los huevos. Creo que es mejor obtener todas las proteínas posibles de una fuente vegetal, y completar, si eso, con unos huevitos ecológicos o un par de yogures.
2. Apoyan la agricultura ecológica y dan soporte a las empresas que se dedican a investigar y a trabajar por un modo de alimentación más respetuoso y sostenible.
3. Promueven el vegetarianismo mediante la siguiente cadena de acontecimientos: si se consumen muchas salchichas vegetales tal vez se abaraten, y puede que a los reponedores de los supermercados les de por colocarlas junto a las normales. Si un NV ve las salchichas de soja (con lo de moda que están ahora) junto a las suyas, puede que se incline por las de soja, que están, a mi juicio, bastante buenas y tienen menos grasa y porquerías (ayer estuve leyendo la etiqueta de las frankfurt de mi hermano y me eché a temblar). Y a apartir de ahí… (yo que sé, echadle imaginación xD).
4. Algunos están buenos.
5. Los preparados tipo hamburguesas o salchichas pueden, como sus homólogos animales, sacarte de algún apuro, y sirven para preparar otras recetas de forma más sabrosa (guisantes o espaguetis con salchichas, por ejemplo).

Mi experiencia con las proteinas vegetales es la siguiente: cuando me hice vegetariana, acudí entusiasmada a la sección de dietética de Corte Inglés y me encontré con una gran oferta de preparados de soja y de gluten: tofu (natural, ahumado, italiana o griego); seitán (normal o ahumado y asado en forma de bistec); salchichas, hamburguesas, pasta, patés, albóndigas… Como era mi primer día y no tenía muy claro qué pillar, compré tofu y seitán naturales, así, del tirón.
Cuando intenté prepararlos de forma semidecente durante los siguientes días, me di cuenta de que: a) el sabor del seitán me resulta, de momento, asqueroso y b) el tofu así, tal cual, no hay dios que se lo coma… es lo más parecido a zamparse una goma de borrar que existe.
Así que actualmente consumo:
- Tofu ahumado, bastante más tragable que el normal. Sobre todo lo tomo en las tostadas del desayuno, con tomate y un poquito de sal y aceite por encima, y está riquísimo ñamñam :d
- Hamburguesas vegetales en todas sus variedades: están muy buenas y me sacan de más de un apuro.
- Salchichas vegetales Frankfurt de Natursoy, a las que me he hecho francamente adicta y que últimamente le echo prácticamente a todo.
- Leche y yogur casero de soja.

Encontré una forma de preparar el seitán bastante rica (con tomate), y la boloñesa con soja texturizada no está mal. Ahora estoy tirando más de precocinados porque vivo en mi casa y no soy yo quien prepara la comida, así que mi técnica es: cuando la comida vegetariana es MUY insustancial (pure de verduras con verduras rehogadas de segundo), yo le añado unas semillas, unos germinados, una hamburguesa o un par de salchichas y santas pascuas. Cuando vuelva a Granada procuraré aprender a cocinar el tofu y a hacer mis propias hamburguesas (estas son carísimas).
Contadme qué opináis vosotros y cuál es vuestra relación con el tofu, el seitán y todo esas “guarrerías”.

Termino recomendando que visitéis kokosnub. Sus autores dan mucha información útil sobre las mejores marcas y las que son, decididamente, intragables (como la vivesoy). También proponen recetas más sencillas y realistas que las que encontramos en otros sitios web, y que parece que sólo con aptas para gente muyyy aburrida en sus casas sin otra cosa que hacer que fabricar miles y miles de escalopines de seitán o de hamburguesas de tofu.

La crema de espinacas de mi padre

Cuando salí del armario vegetariano, mi padre fue el que me dio menos ánimos. Para ser exactos, me dijo: “Eso es una gilipollez (punto) Ya hay suficientes cosas en la vida para sufrir como para que dejes de comer carne, con lo que a ti te gusta (punto)”. Yo, freudianamente, no fui capaz de decir nada ante su autoridad. Pero no volví a comer carne xD Y la siguiente vez que fui a su casa a comer (mis papás están separados) le dije delicadamente que, o me ponía verduras, o yo no comía. Como en el fondo es un buenazo y cocina muy bien, me obsequió con esta riquísima Crema de Espinacas, con cuya receta os deleito a continuación.

Ingredientes:
- Espinacas congeladas o frescas.
- Media pastilla de caldo vegetal.
- Un par de cucharadas de harina integral.
- Piñones.
- Higos secos.
- Un poco de comino o nuez moscada, lo que se prefiera.
- Aceite, sal y pimienta.

Hervir las espinacas en agua durante no mucho tiempo, para no perder las vitaminas (para las congeladas, seguir instrucciones del paquete). Una vez que han hervido, escurrir y reservar el caldo. Poner un poco (menos de un vaso) a hervir en una cacerola pequeña y añadirle la media pastilla de caldo vegetal. En un vasito, mezclar la harina y aceite hasta conseguir una pasta cremosa. Cuando el agua rompa a hervir, echar la harina y remover hasta que se disuelva y espese como una bechamel. Después, añadir las espinacas cocidas.
Partir los higos en trozos pequeños y dar un par de vueltas en la sartén junto con los piñoñes. Agregar la crema de espinacas, especiar al gusto, remover otro poquito (un par de minutos) y ¡a zampar!.
Se puede hacer con leche, pero así resulta más ligera. Es un acompañamiento estupendo, pero vale como segundo plato si tiene abundantes tropezones. Los higos se pueden cambiar por pasas, ciruelas o cualquier ingrediente que se os ocurra (con un límite… no creo que esté buena con, por ejemplo, cacahuetes… aunque nunca se sabe).En cuanto a las especias, sé que hay por aquí un par de expertos… Si se os ocurre alguna otra, decídmelo.
También queda muy rica si se le espolvorea un poco de queso rallado.
¡¡Que aproveche!!
Por cierto, me gustaría que me dijérais si os sirve aunque sea alguna receta y, si la hacéis, que me contárais qué tal os ha salido :D También valen sugerencias para cambiarlas, rectificación de las cantidades etc etc etc… Mi blog es vuestro blog.

Posted by bestiario47 in 19:02:02 | Permalink | No Comments »

¿Y por qué eres vegetariana?

Esta es la clásica pregunta que me suele hacer todo no vegetariano. Yo tomo aire, me arremango y me dispongo a soltar una arenga sobre por qué exactamente ser vegetariano es una decisión que todo el mundo debería tomar. La gente me escucha y me contesta que está muy bien, pero que ellos no van a dejar de comer carne porque, la verdad, está deliciosa. Otro día me ocuparé de ese tema y de cómo ha mejorado mi relación con la comida desde que soy vegetariana, pese a haber renunciado a una enorme cantidad de alimentos. Hoy quiero ofrecer una pequeña guía a los no iniciados que demuestre que ser vegetariano NO es una chorrada.
A ver, si yo lo entiendo. Parece que los vegetas somos una secta de gente hipersensible que no puede soportar el sufrimiento de los animalitos (que, por otra parte, seguro que no sufren tanto, exagerados) y que se siente con la conciencia muy tranquila pero realmente está haciendo una contribución mísera a costa de un gran sacrificio. Pero a mí me gustaría dejar algo claro: esta es una lucha IMPORTANTE.
Las principales razones para hacerse vegetariano o, como muy bien dice el autor, potenciar una alimentación principalmente vegetariana, están muy bien resumidas aquí. Son razones tan sencillas, tan lógicas y tan poderosas que cuesta creer que no convenzan a todo el mundo. No tienen que ver sólo con el sufrimiento animal (que ya es algo gordo), sino con la ecología, la economía, la salud e incluso la espiritualidad.

Aparte, de esas, yo tengo MIS razones personales para ser vegetariana, y de eso quería hablar hoy aquí.
Admitámoslo: el mundo es una mierda. Es un puñetero desastre. Y lo PEOR de este mundo, al menos para mí, es que ni siquiera cuando quieres hacer el bien es fácil hacerlo. Las ONG’s no funcionan, las ayudas se pierden, siempre hay algún listo que se queda con las pelas… Y en ese océano de perversión he encontrado algo sencillo que puedo hacer y que es definitivamente bueno. Como dice Peter Singer: “Ahora tenemos otra oportunidad, la de la revolución menos sangrienta de la historia. Y no se nos pide que arriesguemos la vida, ni siquiera la cárcel: simplemente, que elijamos otro plato del menú”. Para mí se parece a donar todos los días para muchas buenas causas diferentes. Estoy harta de quejarme sin mover un dedo, de estar muy bien informada de un montón de catástrofes que no puedo solucionar. No comer carne es una manera (pequeñita, pero manera al fin y al cabo) de no contribuir a todo lo que no me gusta.
Otro de los aspectos que más me gusta de ser vegetariana es que es muy desinteresado, un auténtico acto de amor. Como le dije a un amigo cuando tomé la decisión, “Tío, estoy descubriendo los límites de mi propia compasión… ¡me dan pena los cerdos!”. Cuando haces voluntariado, suelen al menos darte las gracias, la gente te aprueba y todo el mundo comenta lo buena que eres. Cuando te haces vegetariana, los de tu entorno se creen que eres rarita y los cerdos y vacas no se enteran, ni mucho menos te lo agradecen. Así que cada vez que pongo un silencioso granito de arena para esta causa, a ciegas, sin respuestas claras, siento que se me ensancha algo el corazón (y esa sí es una recompensa, así que supongo que tengo mi parte de interesada).
Supongo que la principal razón de todo esto es que me hace sentir bien. Me gusta pensar en cosechas de colores en lugar de en mataderos ensangrentados. Me gusta picar verduras en vez de destripar pescados. Me gusta mirar las vaquitas desde la carretera y no sentirme hipócrita. Y qué queréis, todos buscamos sentirnos un poco mejor en este valle de lágrimas, y tal y como está el patio… yo me quedo con mi tofu.

¡Sal, morejo!

Hace mucho, mucho tiempo, en Córdoba, después de la Reconquista, encarcelaron a un grueso moro (en aquellos tiempos no se podía decir marroquí) en una estrecha celda del Alcázar. No le alimentaban más que con tomate, aceite y pan pero, de no moverse y de mucho zampar, el moro se fue poniendo cada vez más gordo. Cuando le tocó el turno de salir en libertad, estaba tan inmenso que no cabía por la puerta. Los guardias le decían: “¡Sal, morejo, Sal, morejo!”, y le empujaban con sus lanzas desde detras. El pobre sudaba, todo colorado, y lloraba de dolor por los pinchazos, pero no había manera. Así fue como los cordobeses inventaron un plato delicioso: el salmorejo, hecho con los mismos ingredientes que tomaba el tío aquel.

(Es una historia muy chorra, pero me la contó mi padre cuando era peque y me apetecía ponerla).

Mi receta del salmorejo (o porra antequerana, como se le conoce por aquí) tiene la pequeña variacion de echarle pimiento. A mí me gusta más, pero es prescindible.
Veamos:
Se cogen cuatro o cinco tomates maduros, según los que vayamos a comer (lógico). Se pelan y se escurren para que se queden sin líquido (¿que cómo se escurren? apretándolos con las manos como si fueran bolas antiestrés. Es una guarrería pero mola).
Se remojan varias rebanadas de pan duro (3 0 4) y cuando estén empapadas se escurren también.
Se echan en la batidora los tomates y el pan junto con un pimiento pequeño, un diente de ajo, bastante sal y bastante aceite (medio vaso o así). Se bate todo muuuyyyy bien. Se le puede echar vinagre, pero ya sabéis que a mí no me gusta mucho (además, el tomate ya está suficientemente ácido).
Por supuesto, los condimentos (ajo, vinagre, aceite y sal) se pueden ajustar al gusto de cada uno. El resultado debe ser algo parecido a un gazpacho pero mucho más espeso, más naranja y más sabroso. Al principio puede que os parezca raro (la primera vez que mi madre lo probó pensó: “qué lástima, con un poco de agua se podría hacer un gazpacho buenísimo”), pero luego se le coge el gustillo y es un vicio. Advertencia: llena un montón, así que no os paséis con las cantidades (aunque yo he visto a gente reventar con tal de comer un poco más).

Yo lo como con huevo duro picadito. La Laura, mi compi de piso del año pasado, le echaba manzana, pepino y zanahoria picados, y lo comía sin cuchara, mojando una barra de pan hasta que uno de los dos (la barra o el salmorejo) se acababan. Luego tenía que tumbarse sobre el sofá a reposar aquella bomba estomacal.

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Posted by bestiario47 in 19:00:38 | Permalink | No Comments »

De tapas por Granada

Ser vegetariano, a veces, no es fácil. Pero cuando estás en una ciudad maravillosa como Granada, donde te ponen bebida y tapa por un precio irrisorio y encima hasta se lo curran para que estén ricas/sean grandes (me temo que un concepto es inversamente porporcional al otro, salvo honrosas excepciones), ser vegetariano es casi un suplicio. Ves esas largas listas de tapas de las que tú sólo puedes elegir una o, a lo sumo, dos (en el peor de los casos, ninguna). Uno de mis proyectos como vegetariana es encontrar las mejores tapas vegetales de la ciudad y hacer una guía :D De momento, me estoy esmerando en encontrar algunos sitios con opciones apañadas para no morirme de hambre cada vez que salgo por ahí.
En principio, lo mejor es ir a un bar donde te den a elegir la tapa. En caso contrario, puedes preguntar si te pueden sacar algo sin carne ni pescado (ni atún ni jamón york, esos dos híbridos vegenimales, según parece), y a ver qué tal va la cosa. Yo nunca me he encontrado en esa situación; de momento siempre he ido a tiro hecho. Es bueno saber dónde vamos y qué opciones tenemos de comer allí, si no queremos vernos muertos de hambre y hacer sentir mal a nuestros compañeros de mesa (bueno, unos más que otros, porque hay quien se alegra mucho de poder comerse tu tapa).
Las tapas vegetales que he descubierto de momento son las siguientes:
D’cuadros (en una bocacalle de Pedro Antonio de Alarcón de cuyo nombre ahora mismo no me acuerdo, ya os lo diré; también hay otro en una de las calles radiales a la Plaza de la Trinidad): de momento se lleva la palma. Tiene TRES variedades deliciosas de tapas vegetales: crepes de espinacas (buenísimos), berenjenas rebozadas con miel (ñamñam) y camembert con mermelada. También hay rollitos de primavera que no tienen carne por dentro, pero me temo que están hechos con pan de gambas.
Escuelas: junto al Jardín Botánico (me parece, es que aún no me oriento bien por allí). Ponen unos pinchitos vegetales de verduras a la brasa que son la crema. Traen acompañamiento, así que especificad que no coméis carne, porque si no os pueden poner el pinchito vegetal y arroz con bacon (me ha pasado).
La Madroñera: mítico bar de Gonzalo Gallas (detrás del campus de ciencias, paralela a Camino de Ronda): berenjenas a la parmesana realmente riquísimas y patatas bravas muy muy picantes, sólo aptas para bocas resistentes.
En C/Elvira hay un árabe (no recuerdo cómo se llama) donde ponen gran variedad de tapas vegetales: cuscús con garbanzos, con cebolla y pasas, berenjenas y calabacines fritos, falafel y ahora mismo no me acuerdo de más. Ah, y una limonada con hierbabuena riquísima: no os olvidéis de pedirla, cuesta lo mismo que el tubo. (El fenómeno de la limonada es el siguiente: todo el mundo pide una primera ronda de cervezas y tintos y uno pide limonada. El resto se ríe de él, la prueba y a la siguiente ronda todos quieren limonada. Es, cuando menos, curioso).

De momento sólo se me ocurren esos cuatro sitios, pero la ventaja es que son bares bien buenos y conocidos a los que a tus colegas no les importará ir, porque podrán igualmente ponerse como cerdos a un módico precio. Os he reseñado los bares con tapas de calidad. Huevos, queso y papas fritas hay en casi todos lados, pero a mí no es que me maten (aunque ayer comí un queso de cabra realmente bueno).

El problema es que en muchos sitios sólo se pueden pedir dos variedades de tapas y te tienes que poner de acuerdo, y es posible que a la gente no le haga gracia tu opción, pero bueno: puedes intentar explicárselo amablemente al camarero e intentar que hagan una excepción (que se pidan dos variedades con carne y una vegetal), o confiar en la buena fe de tus amigos (que a veces optan de buen grado por la tapa vegetariana, en algunos casos más buena que la de carne).

Si os quedáis con hambre después de salir de tapas, siempre os quedará el Falafel… Muy ricos los de la esquina de Plaza Einstein con Martínez de la Rosa (allí he almorzado yo hoy). Prohibidos los del bar que tiene dibujos de South Park en las paredes (en Pedro Antonio). Son mortíferos.

Si encontráis más lugares en Granada donde los vegetasauros podamos llenar el buche sin recurrir a la típica rosquilla de queso, se agradecerá enormemente y se recompensará con parte proporcional de los beneficios de la venta del libro. Si no consigo encontrar más, publicaré otro libro: “Adelgazar siendo vegetariano en Granada”.

Sobre la provocación

He estado meditando mucho sobre lo que discutimos ayer. Provocar, no provocar, tolerar… Es un tema importante para un vegetariano, porque no sólo eres lo que comes, sino, sobre todo, lo que haces y la forma en que difundes el mensaje.
Según la teoría del vegetariano respetuoso, se supone que tenemos que estar calladitos y portarnos bien, no amargarle a nadie la comida y comernos en silencio nuestro revuelto de ajetes mientras sentimos pena de la pobre vaca/el pobre cerdo que se está zampando el de al lado. No entiendo por qué, si ninguna lucha (o llamadla como queráis) se hace así.
Por poner un ejemplo que ya mencioné el otro día: la abolición de la esclavitud. Imaginemos que yo vivo en Alabama a principios de siglo y soy abolicionista. Genial. Lo normal es que yo deje libres a mis esclavos y me esfuerce porque los demás también liberen a los suyos. Lo normal es que yo critique la esclavitud, que me manifieste incluso. Podría hasta a negarme a ir a casa de alguien que mantenga esclavos o que critique mi decisión de liberar los míos. Sin embargo, si lo hiciera al estilo vegetariano, debería hacer lo siguiente:
a) Liberar a mis esclavos.
b) Aguantar las críticas de todos: los que tienen aún esclavos, aquellos que han liberado a más esclavos que yo o los que se dedican a eliominar absolutamente de su vida todo lo que tenga mínimamente que ver con la esclavitud.
c) No llamar a los que tienen esclavos “negreros” o “explotadores”, sino “personas que privan a otras de su libertad”.
d) Visitar las casas de los que aún mantienen a sus esclavos, sonreír educadamente cuando me ofrezcan los servicios de uno y rechazarlo suavemente, sin críticas, medio acomplejado porque, encima, el raro soy yo.
e) No hacer ningún comentario negativo cuando veo cómo la otra persona emplea los servicios de sus esclavos o los maltrata. Limitarme a esperar a que me pregunten ¿y tú por qué no tienes esclavos? Entonces, responder educadamente, a ser posible sin mencionar el sufrimiento de los esclavos o sus malas condiciones de vida para no estropear la velada.

Entonces yo me pregunto ¿es respeto o cobardía?
Simplemente me lo pregunto, porque yo aún no tengo muy claro qué hacer conmigo misma. Por un lado, opino que si yo creo firmemente que algo está mal, debería divulgar mi opinión. Por otro, me he hecho vegetariana porque desapruebo la violencia, y no quiero quitarla de una parte de mi vida para generarla en otra. Pero también me pregunto si eso es porque soy buena y amorosa o porque no soy capaz de tomar la otra postura, la de vegetariana guerrera.
También dicen que provocando no se consigue nada. Tengo una amiga que llama a la carne “cadáveres”, a los omnívoros “carnacas” y que se dedica a contar a los que están comiéndose, por ejemplo, un shawarma, lo feliz que era la vaquita cuando aún estaba viva. Puede ser que haya encontrado rechazo por alguna parte, pero ella fue quien me convenció a mí: ¿merece la pena la incomodidad que causó por hacer una vegetariana más? Y no me vengáis con lo de que parece una secta, que es que ya no sé cómo expresarme.
De todas formas, creo que voy a optar por la opción pacífica. Quería (y sigo queriendo) que este blog sea un lugar de encuentro, de construcción, de intercambio de ideas, no un foro lleno de descalificaciones mutuas y de mala hostia. Me gustaría que el que pase por aquí piense: coño, pues ser vegetariano no está tan mal: esta chica se hace unas recetas buenísimas, está sana, es feliz e intenta hacer que el mundo sea un poco más bonito (tralará tralará, pájaros y flores), en lugar de pensar: vaya amargada de la vida ¿qué cojones se ha creído?
Así que intentaré no despreciar a nadie ni provocar más que con mis acciones (soy la reencarnación rubia de Gandhi). Y, puesto que rectificar es de sabios, voy a abandonar la palabra carnívoro. ¿Cuál preferís? ¿Omnívoro? ¿Persona que come carne? ¿Artista anteriormente conocido como carnívoro? Se admiten sugerencias.
Un beso, y que conste que en este post no pretendo atacar a nadie, sino sólo reflexionar.

piensaspiensarecordrecordsgrabaractivismoantisemitismo construccionviolenciasteatroscorrectovisibledictadura musicalterroristastelevisivoeconomiastraficotrollstortura solidaridadreligionessectasfrancmasonerialaicismo politicodemocraticoCamino del Cid

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Una recetita para calmar los ánimos

Cuscús veloces de Marina. (Nota: no intentarlo si se han probado antes los cuscús auténticos, los marroquís; os aseguro que puede decepcionar xD De todas formas, a mí me gustan :D)
Preparar el cuscús según las instrucciones del paquete. Tener en cuenta que sube mucho de tamaño, y que luego aumentará con el resto de los ingredientes.
En una cacerola pequeña poner bastante aceite y echar: una cebolla cortada en rodajas finitas, pasas al gusto, sal, pimienta y canela. Se cuece a fuego muyyyy lento (el mínimo que tenga la hornilla) y se remueve de vez en cuando Cuando ya está blandita pero aún no está hecha del todo, se añade un puñado de garbanzos ya cocidos y enjuagados (también uso los que vienen en tarros de cristal, pero los podéis cocer previamente). Se deja todo un poco más de tiempo, todavía a fuego lento (en total el acompañamiento puede tardar unos 15-20 min en hacerse; si queréis que tarde menos, aumentad el fuego, aunque quedará menos rico u_u)
La textura de la cebolla debería ser muyyy blandita, entre transparente y dorada, con bastante salsa. Experimentad con diferentes cantidades de aceite y agua y con el tiempo y la intensidad de la cocción, porque cómo quede depende mucho de dónde cocinéis y de las cantidades que echéis.
Luego se mezcla todo con el cuscús (en la olla o aparte, como prefiráis… en la olla se puede poner un poco plastoso, pero coge más sabor).
Yo preparo el cuscús con caldo vegetal, pero también sale rico si sólo se le echa sal al agua.

Reflexión pirenaica I

Voy por los Pirineos en un trenecito turístico que llega hasta cerca de la Peña Telera. No pensaba que este trenucho pequeñito y feo fuera a llegar tan alto, pero estamos a muchos metros de altitud (no sé cuántos, pero los suficientes para que ya no crezcan árboles y sólo el pasto sobreviva). Hay vacas por todas partes: rebaños trashumantes que en verano pastan aquí y en invierno bajarán a donde haya temperaturas más benignas. Sólo se escucha el tolón tolón de sus cencerros, como en la canción de la vaca lechera. Son animales para carne; de aquí a un par de temporadas serán ricos filetes de ternera pirenaica, y a nadie le importará nada que hayan estado llenando de paz las tardes de verano con su pastar tranquilo junto al camino.
De todas formas, pienso, no es mala vida para una vaca. Mientras el altavoz del trenecito nos cuenta cómo se repartían antes la carne para el invierno los ganaderos del Pirineo, pienso que aquello sí tenía sentido: tengo vacas, las crío y me las como, porque vivo en una aldea perdida en mitad de la montaña y no tengo otra forma de sobrevivir. Yo les doy pasto en verano, refugio en invierno, las curo si se ponen enfermas y las ayudo a tener a sus terneros. Ellas dan su vida para que mi familia y yo sobrevivamos otro invierno. No es el pacto más justo del mundo, pero no está mal.
Ahora, sin embargo, la historia es otra. Vivo en una ciudad enorme donde un parque infantil con césped prefabricado es lo más parecido al campo que conozco. En un mundo donde hay una amplia variedad de comida de los cinco continentes, me empeño en preferir la carne. No conozco a la vaca que murió por mis filetes; me limito a comprarlos en esas bandejitas tan blancas, tan limpias, tan monas, y a no prestarle mucha atención al hecho de que una vez estaban unidos a un ser que respiraba y sentía. No hay trato con la naturaleza, sino con la sociedad: pacto que una parte de ella (y no precisamente la más afortunada) se va a encargar de criar, encerrar, matar y despiezar a esas vacas para que yo pueda zamparme un solomillo.
¿Vosotros qué opináis? ¿Creéis que hay relaciones hombre-animal más justas que otras o que cualquier tipo de explotación es injustificable?

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Lentejas estudiantes de Mariana

Son una buena solución cuando te apetecen lentejas y no tienes tiempo para hacerlas a la manera tradicional (o espacio en el congelador para congelar lo que te sobre, que también puede pasar).
Yo utilizo lentejas ya cocidas de las que vienen en bote. He leído por ahí que no son las más nutritivas del mundo, pero son muy cómodas: aguantan un montón en la despensa y basta con enjuagarlas bien para que estén listas para comer.
Se sofríen en una sartén verduras al gusto. Por ejemplo: cebolla, pimiento verde y rojo, zanahoria, berenjena y calabacín. Una vez están hechas, se añaden las lentejas con un poco de sal, pimienta y una hoja de laurel. Experimentar con comino y curry (por separado, ¿eh?). Se le añaden un par de cucharadas de tomate frito y se cuecen un poco más. Si se quieren más caldosas, se le puede añadir un poco de agua.
Este plato es combinable con arroz, cuscús, espinacas, patatas, tofu ahumado… Y lo que se os ocurra. Es una manera de no renunciar a las legumbres cuando vives fuera de casa.
¡Hala, a disfrutar!

Vacaciones vegetales

¡He vuelto! Para quien no lo sepa, he estado una semana en un cursillo antiestrés en los Pirineos. Aunque ahora tengo que descansar de tanto desestresarme (daré más detalles aquí), lo cierto es que ha estado bastante bien. Ahora os cuento mi experiencia vegetariana. Voy a empezar explicando cómo me fue en el hotel y en otros sitios dodne comimos y luego postearé un par de reflexiones profundas ^^
Me he alojado en el el Hotel Sabocos, un sitio precioso y muy acogedor con una vista espectacular. Nada más llegar me entró el pánico: ¿podré cenar? No me había dado tiempo de avisar y me veía a base de pan y vino, como Jesucristo. Afortunadamente, la primera noche tuve suerte y encontré dos platos vegetales en el menú: sopa de cebolla y judías con patatas. Ñamñam.
Me planteé la situación. Puesto que estábamos a pensión completa en el hotel, lo mejor sería avisar de mis circunstancias, porque no confiaba mucho en tener todos los días tanta suerte como el primero. Como llevo poco tiempo en esto, me da mucha vergüenza ir pidiendo por ahí que me hagan platos especiales, pero puesto que forma parte de La Causa (y que, además, se trata de mi estómago), opté por hablar con el encargado del hotel. Le planteé que lo más sencillo sería prepararme los platos del menú que lo permitieran *sin carne*.
Primera reacción: “No te preocupes, todos los días hay pescado”. Aclaración: no, es que pescado tampoco (los peces también son criaturitas del señor).
Los cocineros entendieron muy bien el concepto. Me apartaban platos sin carne (no me pedían que la retirara yo) o me hacían algo aparte (adivinad qué: ensalada y revuelto xD).

Lo mejor:
Algunos platos estaban realmente buenos. Más de una vez algún que otro carnívoro preguntaba: ¿puedo pedir yo eso? Destaca el huevo a la italiana (escalfado con verduritas) y la ensalada de frutas con roquefort (era macedonia reciclada, pero estaba deliciosa).
Nadie se metió conmigo, me importunó o protestó: ni camareros, ni compañeros de mesa :D
En general, no la liaron echando avecrem ni nada parecido.

Lo peor
La falta de variedad. De ensaladas y revueltos era difícil que salieran. No entiendo por qué cuando se dice “vegetariano” la gente piensa sólo en verduras: existen cereales, legumbres y, en mi caso, huevos y leche… Hay setecientosmil millones de combinaciones.
Las comidas eran, en general, poco consistentes. Menos mal que me vengaba con los postres, que estaban *delicioosos*. De todas formas, la mayoría de las veces prefería mis menús a los de los demás, porque no sé qué habría sido de mí después de cenar, por ejemplo, sopa de cocido y trucha, o berenjenas rellenas y callos a la madrileña :S :S Qué pesadillas.
Los menús no quedaban muy equilibrados… Un día me sirvieron dos huevos en la comida y dos en la cena (me dejé media tortilla por miedo a la embolia).
No sé por qué, pero se empeñaban en ponerme la tapita inicial al llegar al comedor, tuviese lo que tuviese. Menos mal que al final, después de devolver las que tenían carne como dos millones de veces, me traían aceitunas y pepinillos :D
Un día me pusieron garbanzos cocidos en caldo de jamón :S

Sin embargo, en general el balance es positivo: he salido de mi casa y he podido comer más o menos bien. Además, a pesar de la falta de originalidad, al menos las verduras sí eran variadas (setas, guisantes, habas, ajetes, judías, champiñones…) y estaban bien ricas; no está mal aprender a disfrutar de lo simple.
Sólo comimos fuera dos días: uno a base de tapas (yo comí queso :S)y el otro de picoteo en las fiestas del pueblo. El segundo día encontré, sorprendentemente, una gran variedad de platos sin carne: encurtidos, patatas fritas, queso con uvas, piña y membrillo y hasta unos champiñones al ajillo deliciosos.
Mi conclusión es que no hay que echarse atrás por salir de casa; diciendo las cosas con educación y siendo adaptable y agradecida se consigue comer vegetariano con bastante facilidad.
Como siempre, me interesa la experiencia vegana (no sé qué habría hecho de serlo yo).
El último día agradecí a las camareras y al dueño las molestias que se habían tomado conmigo, y me contestaron que no era la primera huésped vegetariana que venía y que ya era hora de irse adaptando, pero que debía darles tiempo :D
Por cierto, se me ha ocurrido una idea: hacer folletitos sobre la opción vegetariana y dar ideas de menús sencillos y variados para enviarlos a los establecimientos hosteleros. ¿Alguien se apunta?
Me alegro de volver :)

Posted by bestiario47 in 18:57:20 | Permalink | No Comments »

Haz tu propio pan

Desde hace un año más o menos hago pan de vez en cuando. En Granada tuve que dejarlo porque en nuestro mini horno había que meter mini bollos, y yo cuando hago pan lo hago para una temporada.
Ventajas de hacerse uno mismo el pan:
- Lo haces con harina auténticamente integral y no con harina blanca y un poco de salvado, como la mayoría de los que nos venden en las panaderías.
- Puedes echarle imaginación y hacerlo con lo que a ti más te guste: semillas, frutos secos, especias…
- Es divertido. ¿A quién no le gusta amasar?
- Haces ejercicio con los brazos.
- Por último, pero no por ello menos importante: está más bueno que cualquiera que puedas comprar en la panadería (al menos el que hago yo xD).
Cuando me dio por hacer pan por primera vez lo intenté con la levadura madre, que todos dicen que es sanísima, buenísima y blablabla. Fermenté harina durante días siguiento escrupulosamente las instrucciones que me daban en las diferentes páginas webs. Luego hice pan, pero por mucho que lo dejaba o por más calor que le daba, aquello no subía ni de coña. El resultado eran hogazas de pan francamente mortíferas, con una densidad superior a la del plomo. Cortar esas hogazas era como una prueba bíblica.
Cuando hice mi tercer pan-piedra, mi madre me conminó suavemente a buscar una alternativa a la venerada levadura madre (“no quiero más guarrerías en mi cocina”, fueron sus palabras exactas). Así que aproveché una visita a mis tíos de Cádiz, que son superalternativos, para aprender a hacer pan. Esta es la forma de hacerlo que he empleado desde entonces, y creedme: sale riquísimo. Puede que necesitéis un par de intentos para cogerle el truquillo a la masa o al horno, pero merece la pena. Da un poco de pereza, así que haced como yo: amasad MUCHO pan y congeladlo (previamente cortado en rebanadas).

PAN ARTESANO DE CHÍO (el marido de mi tía)

Yo hago un kilo y medio de harina, pero empezad con menos para practicar. Estas son las cantidades *por kilo*:
- Un taquito de levadura para panificación casera, de venta en Mercadona. Está donde los quesos y demás, pero preguntad si no lo encontráis. Aguanta sólo unos días en la nevera, pero se puede congelar.
- Cuatro cucharadas de aceite de oliva.
- Un vaso de leche (de vaca o soja).
- Cuatro cucharaditas de sal.
- Ingredientes adicionales al gusto: semillas de lino, de sésamo, nueces, pipas de girasol, salvado de trigo… Según vuestros gustos y necesidades nutricionales :D

El proceso es el siguiente:

- Se pone el horno a calentar *un poquito* (a 100ºC o así). En otro lado (microondas por ejemplo) se calientan 250 cl de agua sin que llegue a hervir.
- Mientras, se ponen aproximadamente tres cuartas partes de la harina que vayamos a utilizar en un bol y se mezclan con la sal, los ingredientes adicionales, el aceite y la leche. No os preocupéis si se quedan pegotes y no se mezcla bien; es lo normal.
- Se disuelve la levadura en el agua caliente con otro poquito de sal y se echa en el centro del bol con la harina. Se mezcla.
- Probablemente haga falta más agua, así que se calienta un poco más y también se le echa.

** El puntillo de la masa **

Esto es lo más difícil de hacer. Intentaré explicarlo lo mejor posible, y si no ya lo iréis pillando cuando lo hagáis.
Veamos. Se trata de ir mezclando *en el centro del bol* y dejar en los bordes y en el fondo harina seca. Cuando creamos a ojo que tenemos agua suficiente (para un kilo y medio de harina hace falta más o menos un vaso y medio, incluyendo el de la levadura), se le da la vuelta al bol y se pone la masa sobre la mesa. Si lo habéis hecho bien, quedará la parte más húmeda en el centro, rodeada de harina seca que os servirá para que no se os peguen las manos al amasar.

Y ahora ha llegado el momento: ¡a amasar! A veces la masa está muy dura; para que esté más blanda echadle más agua y calentadla (la podéis meter un pelín en el horno). Procurad mezclar bien toda la harina con el agua antes de añadirle más, porque muchas veces parece que está seca pero es porque el agua está en el centro. Si necesitáis añadirle agua haced un huequito con el dedo y echadle *muy poca*; si os pasáis es chungo rectificar. Guardad siempre harina de sobra por si acaso. Para añadir harina, echadla en la mesa y recogedla con la masa (con tanta masa y mesa esto parece el Micho).
El tiempo de amasado es variable: 10-15 min (aunque yo siempre me harto antes y no pasa nada).
Dividid la masa en dos o tres hogazas. Lo mejor es utilizar moldes alargados, como los de bizcocho, pero yo no tengo, así que hago barras largas y finitas (luego se hinchan mucho al subir). Después, haced rayas profundas por arriba con un cuchillo (las típicas rayas del pan).
Las barras/moldes se colocan en el horno previamente caliente para que suban. No debe estar muy caliente, porque si no se cocerá el pan (es lógico, pero a mí me ha pasado). La temperatura tiene que ser como la de un día muyyy caluroso; si hace un día muy caluroso, dejad el pan fuera ;) Dejadlas reposar un par de horas, no más. Veréis qué mutación, es chulísimo. Tienen que aumentar más o menos el doble del tamaño original.
Por último, se hornea a 200ºC durante 35-40 min más o menos, pero ¡vigilad! Dicen que cuando ya huele a pan es que está hecho; yo normalmente lo dejo un poquito más. La corteza debe quedar dorada pero no quemada.
Ya veréis: está de-li-cio-so. Yo suelo tomarme un trocito recién hecho de cena y esperar a la mañana siguiente para cortarlo y guardarlo, porque si se corta caliente se rompen las rebanadas. Si lo congeláis y luego descongeláis un par de rebanadas cada vez que queráis estará igual de bueno que al principio.

Perdonad que el post sea tan extenso, pero tenía que explicarme bien :D
Si tenéis dudas, para eso están los comentarios.
Besitos y os animo de verdad a que lo probéis. No sabéis lo gratificante que es comerlo luego :D

PD: Si le echáis, como en mi caso, muchos tropezones, no sale más barato que de panadería, pero insisto en que está mucho más rico :d

Posted by bestiario47 in 18:56:17 | Permalink | No Comments »